La perrunilla es una pasta típica de Extremadura, su sabor
es delicioso, son bastante fáciles de elaborar. Sigue la
receta paso a paso y veras que bien te salen, las puedes mantener
durante bastante tiempo; aunque 45 te parezcan muchas no lo creas,
se comen muy bien en desayunos y meriendas y porque no, como tentempié
a cualquier hora del día.
Ingredientes para 45 perrunillas
700 cl. de aceite, mejor de oliva, pero también puedes
hacerlas con otros tipos de aceite.
1 kilo de harina.
3 cucharas grandes de anís molido.
2 huevos.
350 gramos de azúcar.
Prepara
un recipiente bastante grande, puedes utilizar un barreño
de plástico bien limpio.
Prepara una brocha nueva pequeña, como las que
se pueden utilizar para teñir el pelo.
Los anises tienen
que estar bien molidos, si no los encuentras puedes hacer
lo siguiente, mete los anises normales en la batidora
y se quedarán bastante finos.
Pon el aceite, azúcar,
(reserva 50 gramos para el final), el anís molido,
un huevo entero y la yema del otro, (reserva la clara
del otro huevo en una taza en el frigorífico),
mézclalo todo bien.
Vete añadiendo
la harina, y no dejes de mover hasta que consigas una
masa más o menos sólida, tendrás
que utilizar las manos para amasar.
Cuando tengas hecha la masa,
tienes que dejarla reposar en frío al menos 12
horas.
Prepara el horno a una temperatura
de 150º
Vete formando bolas
con la masa del tamaño de una albóndiga.
Una vez tengas la bola formada, aplástala
con la brocha un poco, que te quede con un grosor de un
dedo aproximadamente.
Vete colocándolas en la bandeja
del horno, la cantidad que te quepan, no suelen ser más
de 9, mejor que queden holgadas.
Bate la clara que tenemos reservada y
con la brocha cubrir la parte de arriba.
Por último añadir
un poco de azúcar en el centro de cada perrunilla.
Meter al horno unos cinco minutos, observa
como se van haciendo, sobre todo en la primera tanda.
Si tu horno tiene gratinador es mejor
que las pongas cinco minutos con el fuego de abajo y otros
cinco en el de arriba, se harán perfectamente por
los dos lados.
Te tienen que quedar doraditas.
Cuando
las saques del horno deja que se enfríen, una vez
frías con la ayuda de una espátula, ve colocándolas
en el lugar que hayas destinado para ellas.