MODO DE PREPARACIÓN
Pelar el tomate y picarlo en trozos pequeños.
Pelar los ajos y partirlos en tres o cuatro trozos.
Poner el aceite en una sartén, cuando esté
ligeramente caliente, añadir los ajos, dejarlos a fuego
lento hasta que estén dorados, cuando estén doraditos
sacarlos de la sartén y ponerlos en el mortero, con el
mazo del mortero espachurrarlos hasta que queden bien deshechos.
En la misma sartén de freír el ajo
y con el mismo aceite, poner el tomate pelado y picado, no dejéis
que el aceite esté muy caliente este producto salta mucho
en el primer contacto con el aceite por lo que es preferible
que el aceite esté casi frío para que no os salte,
dejar freír a fuego lento, dejar que se quede casi deshecho
que será cuando este listo, a continuación poner
una cacerola en el fuego con cuatro vasos de agua la sal el
tomate y los ajos deshechos, dejar cocer a fuego lento.
Mientras partimos el pan, si está duro
como de dos días lo podéis partir de la siguiente
forma, meterlo en una paño de cocina limpio y simplemente
tenéis que apretar dándole algunos golpecitos
se partirá solo y quedara listo para poner en la cacerola.
Poner el pan dentro de la cacerola, dejar que
cueza con el resto de la sopa.
A continuación batir el huevo y añadir
al guiso.
No olvides probarla para ver como esté
de sal, mis cantidades con la sal son siempre aproximadas, cada
uno tenemos un gusto en ese sentido, por eso siempre me quedo
un poco corta para que tu luego le añadas lo que consideres
oportuno.
Dejar cocer a fuego lento como unos 15 minutos,
entonces ya tendrás la sopa lista para comer.