Preparación:
Preparamos una sartén de un tamaño
que quepan tres rebanadas de pan.
Con la barra de pan hacemos 9 rebanadas.
Preparamos el recipiente grande lo llenamos de
leche y ponemos 4 cucharadas de azúcar, lo batimos bien
para que el azúcar se deshaga.
Ponemos dentro tres rebanadas de pan, no dejarlas
mucho tiempo solo el suficiente para que el pan quede empapado,
En el plato ponemos los tres huevos y los batimos
bien, pasar las rebanadas de pan empapadas en leche por el huevo
y cuando el aceite este caliente ir friéndolas, tener
cuidado que no se quemen.
Las vas friendo de tres en tres y según
baje la leche del recipiente que vas metiendo las rebanadas
ir añadiendo más, con su correspondiente azúcar.
Una vez fritas, ir poniéndolas en un plato.
Preparar otro plato con cinco cucharadas grandes
de azúcar y la cucharadita de canela molida, mezclarlo
bien hasta que quede todo el azúcar con color de canela.
Ir pasando las torrijas fritas por esta mezcla
de azúcar y canela y colocar en otro recipiente grande
y con bastante profundidad, colocar las que podáis en
el fondo y luego apilarlas.
Poner la cacerola pequeña a fuego lento,
echar en ella seis cucharadas grandes de azúcar, con
una cuchara de palo ir deshaciendo el azúcar hasta que
quede caramelizado, pon el fuego bajo y no dejes de mover el
azúcar con la cuchara de palo, cuando el azúcar
se halla convertido en caramelo añadir el agua y dejar
que el caramelo se mezcle bien con el agua, cuando veáis
que todo esto esta bien líquido es el momento de echárselo
por encima a las torrijas.
Están mucho más ricas de un día
para otro, pero también se pueden comer una vez que se
enfríen.