Tienes que conseguir un trozo de tela natural, algodón
por ejemplo, y con él cose una bolsita pequeña en
la que introducirás después unas cucharadas de harina
de maíz.
Aplícate esta bolsa templada en el ojo afectado, varias
veces al día, y verás como el engorroso orzuelo
acaba por desaparecer sin dejar ni rastro.