Para los muy golosos, si os gusta mucho el dulce poner una
cucharada de miel por encima de cada delicia.
1 vaso de vino blanco
3/4 de vaso de aceite
Estas proporciones
2 yemas de huevo
15 cucharas grandes de miel
1 cuchara de canela
200 gramos de azúcar
200 gramos de harina
En un recipiente
grande mezclar todos los ingredientes con la ayuda de una
varilla pastelera, terminar de mezclar ayudados con las
manos.
Tapar la mezcla y dejar
reposar unos 30 minutos.
Espolvorear una base firme
con harina, poner la mezcla y 4 cucharadas de harina hacer
una bola apretada amasando durante unos 3 minutos.
Ir formado bolas.
La masa tiene que quedar
con esta textura, si veis que queda muy blanda añadir
más harina a la masa, no todas las harinas son iguales.
De esta manera tiene que
quedar la masa.
Estirar bien que os quede una capa bien fina.
Darle la forma de una servilleta cerrada.
Antes de freír estirar bien la masa,
es muy elástica y no os costará trabajo, que
queden casi transparente.
Freír en abundante aceite, de oliva,
girasol o maíz, que os queden doraditas.
Cambiar el aceite cuando veáis que tenéis la
mitad frita, el aceite se pone algo negro, es mejor cambiarlo
como a la mitad de la fritura
Preparar un almíbar con la miel y 1
vaso de agua, dejar a fuego lento unos 10 minutos
Esperar que se enfríen y mojar en el
almíbar caliente para que cojan bien el sabor.