Pon a calentar el agua, el zumo de limón
y el azúcar en un cazo a fuego suave. Cuando el azúcar
se haya disuelto, añade el vodka y unas hojas de menta.
Mantenlo unos minutos al fuego hasta obtener un almíbar
ligero.
Retira el cazo del fuego y quita las hojas de
menta. Deja enfriar a temperatura ambiente y reserva en un congelador
durante dos horas.
Rompe los cristales que se vayan formando y vuelve
a poner en el congelador durante otras dos horas.
Repite la operación y déjalo en
el congelador hasta unos minutos antes de que se vaya a servir.
Media hora antes de servir, rompe de nuevo los
hielos y vuelve a meter en el congelador.
Pasados 20 minutos enfría las copas en
las que lo vayas a servir y rellénalas con el sorbete.
Se puede sustituir el vodka por cava.