Antes de introducir los pimientos al horno para asar tienes que
impregnar el pimiento con aceite, este puede ser de cualquier
tipo, incluso aceite que tengas usado, procura poner el aceite
repartido por todo el pimiento en especial por las partes rugosas
y por la parte del rabo, una forma fácil de hacerlo es
utilizar tus dedos.
Cuando tengas los pimientos asados,
tienes que dejarlos enfriar, es importante que los tapes con un
paño de cocina.
Cuando estén fríos,
empieza por quitar el rabo y las semillas, si te ayudas con una
cuchara pequeña para quitar las semillas te resultará
más fácil, veras que buena parte de las semillas
se quedaran pegadas en tus manos, ponlas debajo del grifo del
agua para irlas eliminando.
Una vez quitadas las semillas y
el rabo puedes quitar la piel, veras como van saliendo las tiras
con bastante facilidad.
Un consejo.
No te prives de una receta tan
especial, pelar pimientos no le gusta a nadie y es posible que
la primera vez que lo hagas te resulte engorroso, pero es solo
cuestión de práctica, merece la pena, son muchas
las propiedades de este alimento y además muy bajo en calorías.
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